Colour my life with the chaos of trouble.

sábado, 29 de marzo de 2014

Sonrisa navegable.

Aguarda postura especial
para dejarse posar
sobre las estrellas.
Y entonces éstas se reducen a nada,
al lado de sus ojos.

Tiene otra postura favorita
para dejarse mover por la luna
sin saber que en el fondo
su persona es la que la mece
a su antojo.

Salta,
con inseguridad,
por mis costillas
y cuando llega al quinto de do del pie
se autonombra
master grado tres
en mis cosquillas.

Y las busca,
del mismo modo que se buscan los sueños.

Otras cosas que suele poseer
residen en el alboroto en forma de nudo
sobre su pelo,
haciendo que cualquier océano
sea menos navegable
que su risa.

Después de su rostro
viene todo aquello de que los sueños
pueden hacerse realidad
si acaban derramandose en la palma de su mano.

Y llegamos a ese punto
en el que llamamos paisaje a sus ojos,
cerrados,

a dos centimentros de mis sueños.

No hay comentarios:

Publicar un comentario