Aguarda postura especial
para dejarse posar
sobre las estrellas.
Y entonces éstas se reducen a nada,
al lado de sus ojos.
Tiene otra postura favorita
para dejarse mover por la luna
sin saber que en el fondo
su persona es la que la mece
a su antojo.
Salta,
con inseguridad,
por mis costillas
y cuando llega al quinto de do del pie
se autonombra
master grado tres
en mis cosquillas.
Y las busca,
del mismo modo que se buscan los sueños.
Otras cosas que suele poseer
residen en el alboroto en forma de nudo
sobre su pelo,
haciendo que cualquier océano
sea menos navegable
que su risa.
Después de su rostro
viene todo aquello de que los sueños
pueden hacerse realidad
si acaban derramandose en la palma de su mano.
Y llegamos a ese punto
en el que llamamos paisaje a sus ojos,
cerrados,
a dos centimentros de mis sueños.
Colour my life with the chaos of trouble.
sábado, 29 de marzo de 2014
viernes, 28 de marzo de 2014
Música.
Vivir de ese suspiro que supone esperarte aún sabiendo que no vas a volver,
hacer de ese silencio la banda sonora de tu vida y romperte los esquemas
intentando buscar el cuadro que mejor te defina.
Y no se porque al final acabas equiparando todo al arte.
Y te preguntas que tendrá esa melodía que se parece tantísimo a tu rostro,
o quizás es que solo una imagen tuya,
ya es música.
hacer de ese silencio la banda sonora de tu vida y romperte los esquemas
intentando buscar el cuadro que mejor te defina.
Y no se porque al final acabas equiparando todo al arte.
Y te preguntas que tendrá esa melodía que se parece tantísimo a tu rostro,
o quizás es que solo una imagen tuya,
ya es música.
sábado, 15 de marzo de 2014
The mess I made.
A veces no todo son versos y existe la prosa y al fin y al cabo estamos desmontando el mundo de la única forma que sabemos y
sin darnos cuenta estamos corriendo por ese montón de nubes pegadas a nuestros
pies que quieren simbolizar algo así como nuestros sueños rindiéndose ante
nuestras ilusiones, y a veces las nubes también se oscurecen. Se pueden llegar a
elevar tan alto que puede que llueva sobre nuestras cabezas.
Y después llegamos
a ese momento tan odiado en el que nos damos cuenta que desmontar el mundo no
sirve absolutamente de nada porque ya hubo alguien anterior a nosotros que hizo
lo mismo, peor y triunfó.
Gastamos los siglos que no tenemos en comernos la
cabeza de esa forma tan sobrehumana que hace que
dejemos tantas neuronas por el
camino que a veces me es tan fácil contar las que nos quedan que no debería de
sentirme culpable por todas las cosas que no dejo por el camino.
Y tenemos
derecho a quejarnos, aunque constantemente quieran robárnoslo. Porque la vida
es eso, algo que no está hecho a nuestra medida y tenemos que hacer todo lo
posible por doblegarnos y doblegarla y hacer de ella esos guantes que encajan perfectamente
en nuestras mano.
Y de repente cuando nos damos cuenta de que es justo el
momento de encajar, seguramente aparecerá una tormenta torrencial que mojara
todos nuestros intentos de arreglarnos la vida y afortunadamente recuerdas que
tienes unos cuantos rayos de sol en el último cajón del armario.
¿Y tú, dónde
los guardas?
viernes, 14 de marzo de 2014
Paraíso.
Tienes ese parecido,
inconfundible,
al olor de las rosas
en primavera.
Puede que jamás
lo haya mencionado
pero te saben los labios
a paraíso.
Está todo eso que envuelve el océano
y también tu risa,
a medio labio
en mitad de un beso.
Y otras formas de enamorarse.
inconfundible,
al olor de las rosas
en primavera.
Puede que jamás
lo haya mencionado
pero te saben los labios
a paraíso.
Está todo eso que envuelve el océano
y también tu risa,
a medio labio
en mitad de un beso.
Y otras formas de enamorarse.
sábado, 8 de marzo de 2014
Llamemosle "Sobrevivir"
Cuando quedas la bondad colgada en la última percha del armario
y prefieres vestirte de todo lo que se habla.
Solo,
por al fin,
darles la razón.
Cuando decides tomar caminos diferentes
a los que hubieses tomado.
Solo,
por al fin,
darles la razón.
Cuando te cansas de oir la misma historia
asemejada a tu canción favorita.
Sin el favorita.
Y al final das la razón,
reescribes la historia
y curiosamente resultas,
aún,
peor.
Cuando las buenas palabras se quedan en la última balda de la estantería,
esa que ni si quiera usas,
por si a caso tuvieses algo de bondad ahí colocada.
Cuando prefieres no sonrerir,
por compromiso
y cruzas ese momento llamado
sinceridad.
Cuando integras todos los comentarios como una parte más
de tu pestañear.
Y sobre todo,
cuando llega ese momento
en el que al fin,
dais igual.
Cuando cubres tus propias espaldas,
a solas.
Cuando nadie te echa esa mano
de más cuando todo es menos.
Esa mano
que tanto,
después,
suelen reclamar.
Ese momento en el que decides
echarte a ti mismo una mano de más.
Ese momento en el que integras lo que se habla,
de ti.
Ese momento en el que falta algo más y sobran otras muchas cosas.
Ese momento tiene nombre.
Ese momento es,
SOBREVIVIR.
y prefieres vestirte de todo lo que se habla.
Solo,
por al fin,
darles la razón.
Cuando decides tomar caminos diferentes
a los que hubieses tomado.
Solo,
por al fin,
darles la razón.
Cuando te cansas de oir la misma historia
asemejada a tu canción favorita.
Sin el favorita.
Y al final das la razón,
reescribes la historia
y curiosamente resultas,
aún,
peor.
Cuando las buenas palabras se quedan en la última balda de la estantería,
esa que ni si quiera usas,
por si a caso tuvieses algo de bondad ahí colocada.
Cuando prefieres no sonrerir,
por compromiso
y cruzas ese momento llamado
sinceridad.
Cuando integras todos los comentarios como una parte más
de tu pestañear.
Y sobre todo,
cuando llega ese momento
en el que al fin,
dais igual.
Cuando cubres tus propias espaldas,
a solas.
Cuando nadie te echa esa mano
de más cuando todo es menos.
Esa mano
que tanto,
después,
suelen reclamar.
Ese momento en el que decides
echarte a ti mismo una mano de más.
Ese momento en el que integras lo que se habla,
de ti.
Ese momento en el que falta algo más y sobran otras muchas cosas.
Ese momento tiene nombre.
Ese momento es,
SOBREVIVIR.
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