Me drogo con palabras porque creo que es la forma más original de plasmar ilusiones irreales o reales, de dejar nuestra musa, sin remordimientos, en un papel.
Me drogo con palabras porque es la mejor manera de hacer flotar los sentimientos sobre un mar inexistente y dar la posibilidad a tu imaginación de navegar.
Sé que a veces te drogas con mis palabras y puedo asegurar que hay dedos que sabran drogarte mejor, a veces nos quedamos en el intento de unir dos sílabas y soñar que forman la asonante más increible del mundo, y al final es solo eso, sueño.
Quizás el mundo sería un lugar mejor, si todos nos drogasemos.
A palabras.
A libros.
Colour my life with the chaos of trouble.
viernes, 31 de enero de 2014
lunes, 27 de enero de 2014
¿Conoceis eso de... la suerte?
Quizás más de una vez me la jugé al negro en mi vida y sin querer me salió rojo, y al final no tuve más remedio que hacerme un cuadro en blanco y negro.
Muchos la buscan un sábado noche en la combinación de tres tristes imagenes y otros la pierden sin más en el culo de una botella, se encuentran con otra cosa y bueno, deciden llamarla desesperación.
Después tenemos a todos aquellos que veneramos la ciencia, y somos tan contradictorios que nos dejamos caer a estupidas manías, y se nos va la vida, dependiendo de ellas. No somos más que nubes asustadas ante la posibilidad de armar la mayor tormenta del siglo y ahí, conocemos a la irresponsabilidad. Decidimos pasarle la culpa a un objeto inanimado, relajando a nuestro subscociente, para volver a lo mismo.
A llover si fallamos.
¿Cuántos pasos en falso hemos dado hasta cruzar de acera para no pasar por debajo de un andamio?
Creo que los suficientes para que algunos puedan pronunciar satisfechos aquello de:
"desafortunado en el amor, afortunado en el juego".
Algunos, los mismos que tres horas más tarde os dais cuenta de que el amor, es un juego, el más serio de vuestras vidas.
Y entonces, ¿a que eres afortunado ahora?
Muchos la buscan un sábado noche en la combinación de tres tristes imagenes y otros la pierden sin más en el culo de una botella, se encuentran con otra cosa y bueno, deciden llamarla desesperación.
Después tenemos a todos aquellos que veneramos la ciencia, y somos tan contradictorios que nos dejamos caer a estupidas manías, y se nos va la vida, dependiendo de ellas. No somos más que nubes asustadas ante la posibilidad de armar la mayor tormenta del siglo y ahí, conocemos a la irresponsabilidad. Decidimos pasarle la culpa a un objeto inanimado, relajando a nuestro subscociente, para volver a lo mismo.
A llover si fallamos.
¿Cuántos pasos en falso hemos dado hasta cruzar de acera para no pasar por debajo de un andamio?
Creo que los suficientes para que algunos puedan pronunciar satisfechos aquello de:
"desafortunado en el amor, afortunado en el juego".
Algunos, los mismos que tres horas más tarde os dais cuenta de que el amor, es un juego, el más serio de vuestras vidas.
Y entonces, ¿a que eres afortunado ahora?
domingo, 19 de enero de 2014
Just Past.
The walls
seemed to crumble one by one,
the clock barely moved the handles,
and I swear,
my mind was the coldest of the place.
And then, my feelings,
ice.
The white
powder was drawing circles,
lines,
curves perhaps,
but my mind still could not
look away from what made him stronger,
nothing.
And when I got home
Myths was
falling
one to one
against the coffee table,
not to fall back again.
It's funny
how many questions
can bomb one mind in seconds.
can bomb one mind in seconds.
Even more curious is the way
in which I could turn off my humanity
with the sole purpose
to protect me and everything.
with the sole purpose
to protect me and everything.
But it is
not so funny
the way that words can hurt feelings,
my feelings.
Is not funny how you completely invisible to other people,
how he didn’t even turn to look at you.
The way you feel everything is wrong
and you can’t do anything about it.
my feelings.
Is not funny how you completely invisible to other people,
how he didn’t even turn to look at you.
The way you feel everything is wrong
and you can’t do anything about it.
Is hard.
But is past.
sábado, 18 de enero de 2014
Cinco "verás" más.
Verás, otra de mis partes favoritas es cuando caminas inocente
por mis caderas, y te confundes con la lluvia que se posa sobre mi azotea.
Bailas las baldosas como si fuese el ultimo día,
y he de reconocer que aún no había visto a nadie parecerse a una rosa,
hasta ti.
Verás, cuantas veces habremos atravesado las barreras del sonido
con solo mirarnos a los ojos, y todo eso que viene después.
Cuantas veces habremos parado el mundo sin bajarnos,
y al final sigues siendo solo tú y ese parecido que tienes,
al todo,
que hace que al irte todo sea eso.
Nada.
Verás, aún recuerdo como solo hace días posabas tus sueños
sobre mis pestañas,
y sólo te bastaba el sonido de mis bostezos,
para ser feliz.
Verás, no sé cómo decirte que me encanta la parte
en la que te revuelves sobre mis miedos
y tapas con el edredón todas las situaciones
que nos desarman el mundo.
Verás, desde que llegaste
hemos tomado otro rumbo
por un mar navegable en sueños.
Y tú y yo,
solo somos esto,
amor.
En trece versos.
lunes, 13 de enero de 2014
Y te aguantas la risa para derrumbarme a hostias.
Las ilusiones son esas nubes que llevan el color de tu pelo,
normalmente bailan por la carotida izquierda de nuestros corazones.
Aún me acuerdo de ese tú con aquella borrachera,
de amor,
bailandole al suelo con las ideas tan claras
como negras eran nuestras pupilas.
Y te creiste que aquello blanco era la nieve
y sin pensarlo volamos sobre la guerra de espuma más bonita del mundo.
Nos olvidamos de eso de bañarnos y lo dejamos en el olvido
por un par de millones de besos.
Sin darnos cuenta nos sorprendimos hablándole a los patos,
saltando del corazón de la catedral al oro escondido,
de aquella plaza.
Remando a destiempo en uno de tus sueños.
Nos arriesgamos a encerrarnos.
Y juro que habría sido la mejor noche entre los arboles estrellados.
Dimos pasos firmes sobre todos nuestros planes
y almorzamos sueños a las seis de la tarde para acostarnos,
a las seis de la mañana, casi trece horas de amor,
con cena sabor vodka - tequila a pie de nuestros labios.
Aunque he de reconocer que lo único que me bebí
fueron tus sentimientos.
Llovió sobre tu pelo y acabamos convenciendo al tiempo
a base de cervezas,
y melocotón.
Y es que todo es tan perfecto cuando caminas a golpes secos,
sobre mi cabeza,
que el resto del tiempo me parece utópico.
Una sobra del destino que se empeña en ser luchado.
Luego está ese momento en el que me pongo a contarte
cuantas gotas de lluvia pueden ser llovidas al año,
o cuantos granos de arena pueden cubrir toda la playa.
Para decirte que a ti más.
Y aguantas la risa,
y me derrumbas,
a hostias.
Yo solo quería regalarte sonrisas pegadas con esparadrapo
con la idea de que jamas se fueran
y acabe dándole una pulsera verde.
Esperanza.
Me hacía reir destrozando magdalenas
y eran tan tierno ver como le daba igual el mundo por mi,
que hasta sacarme de quicio resultaba divertido.
Y hay algo que al mundo se le escapa.
La poesía jamas podrá comprar el brillo de tus ojos
al borde del río.
normalmente bailan por la carotida izquierda de nuestros corazones.
Aún me acuerdo de ese tú con aquella borrachera,
de amor,
bailandole al suelo con las ideas tan claras
como negras eran nuestras pupilas.
Y te creiste que aquello blanco era la nieve
y sin pensarlo volamos sobre la guerra de espuma más bonita del mundo.
Nos olvidamos de eso de bañarnos y lo dejamos en el olvido
por un par de millones de besos.
Sin darnos cuenta nos sorprendimos hablándole a los patos,
saltando del corazón de la catedral al oro escondido,
de aquella plaza.
Remando a destiempo en uno de tus sueños.
Nos arriesgamos a encerrarnos.
Y juro que habría sido la mejor noche entre los arboles estrellados.
Dimos pasos firmes sobre todos nuestros planes
y almorzamos sueños a las seis de la tarde para acostarnos,
a las seis de la mañana, casi trece horas de amor,
con cena sabor vodka - tequila a pie de nuestros labios.
Aunque he de reconocer que lo único que me bebí
fueron tus sentimientos.
Llovió sobre tu pelo y acabamos convenciendo al tiempo
a base de cervezas,
y melocotón.
Y es que todo es tan perfecto cuando caminas a golpes secos,
sobre mi cabeza,
que el resto del tiempo me parece utópico.
Una sobra del destino que se empeña en ser luchado.
Luego está ese momento en el que me pongo a contarte
cuantas gotas de lluvia pueden ser llovidas al año,
o cuantos granos de arena pueden cubrir toda la playa.
Para decirte que a ti más.
Y aguantas la risa,
y me derrumbas,
a hostias.
Yo solo quería regalarte sonrisas pegadas con esparadrapo
con la idea de que jamas se fueran
y acabe dándole una pulsera verde.
Esperanza.
Me hacía reir destrozando magdalenas
y eran tan tierno ver como le daba igual el mundo por mi,
que hasta sacarme de quicio resultaba divertido.
Y hay algo que al mundo se le escapa.
La poesía jamas podrá comprar el brillo de tus ojos
al borde del río.
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