Pareces cielo estrellado en mis neuronas
sedientas de secuencias fotocromáticas,
de ti.
Nos hemos dejado la vida en seis señales volatiles
que nos han desbordado las ferormonas
que nos invaden, despacio,
los intestinos.
Has rodado demasiadas calles
gritando silencios con mi nombre
y al final he entendido eso de llamarse
insaciable, con los ojos.
Nos hemos ganado el placer
de saber hablar sin palabras
y nos hemos encajado las piezas
como puzzles desbocados
por tres caricias
en las entrañas.
Has roto esterotipos
y has venido tatareando melodías
que colorean de verde
la esperanza.
Pareces cielo estrellado en mis neuronas
sedientas de secuencias fotocromáticas,
de ti.
Colour my life with the chaos of trouble.
jueves, 22 de enero de 2015
domingo, 18 de enero de 2015
Pinceladas Wassily.
Digamos que he abierto de par en par
las puertas de mis intestinos
y se me han colado vía traquea
todos los nervios que yacian
dormidos
en una cama que a sabiendas
llamamos olvido.
Te has comparado a Katrina
pero con efecto inverso
y has venido pintando sonrisas
sin pararte demasiado en los colores
y has acabado haciendo de mi manos
la mayor escala crómatica del mundo.
Has pensado que mis besos eran piano
y has acabado cual Mozart
con veinte pentagramas
sobre mi boca.
Te has hecho arte
sublime,
y te has parecido a Rusia
en seis pinceladas Wassily
que se posan, preciosas,
en tu espalda.
Y al final,
te has comido las horas
y has revivido, sin piedad,
a los versos que yacian
dormidos
en una cama que a sabiendas
llamamos olvido.
las puertas de mis intestinos
y se me han colado vía traquea
todos los nervios que yacian
dormidos
en una cama que a sabiendas
llamamos olvido.
Te has comparado a Katrina
pero con efecto inverso
y has venido pintando sonrisas
sin pararte demasiado en los colores
y has acabado haciendo de mi manos
la mayor escala crómatica del mundo.
Has pensado que mis besos eran piano
y has acabado cual Mozart
con veinte pentagramas
sobre mi boca.
Te has hecho arte
sublime,
y te has parecido a Rusia
en seis pinceladas Wassily
que se posan, preciosas,
en tu espalda.
Y al final,
te has comido las horas
y has revivido, sin piedad,
a los versos que yacian
dormidos
en una cama que a sabiendas
llamamos olvido.
jueves, 8 de enero de 2015
Jugando a romper equilibrios hidrostáticos
Pongamos que hablo de surcar el cielo infinito
con seis versos bajo el brazo,
rompiendo estrellas a mi paso.
Pongamos que hablo de comerse los caminos
por volar tan rápido
que se te colasen,
de libertad, los intestinos.
Pongamos que hablo de del sabor
de la brisa del mar sobre mis ojos.
De pupilas midriaticas de presente,
tan real como las manecillas que aprovechan,
intensas, los segundos.
Pongamos que hablo de rozar la felicidad con las yemas,
de los labios.
Pongamos que hablo de nada teniéndolo todo,
de subir escalones a velocidades insospechadas.
De jugársela.
De ganar.
Pongamos que hablo de soñar despierto.
con seis versos bajo el brazo,
rompiendo estrellas a mi paso.
Pongamos que hablo de comerse los caminos
por volar tan rápido
que se te colasen,
de libertad, los intestinos.
Pongamos que hablo de del sabor
de la brisa del mar sobre mis ojos.
De pupilas midriaticas de presente,
tan real como las manecillas que aprovechan,
intensas, los segundos.
Pongamos que hablo de rozar la felicidad con las yemas,
de los labios.
Pongamos que hablo de nada teniéndolo todo,
de subir escalones a velocidades insospechadas.
De jugársela.
De ganar.
Pongamos que hablo de soñar despierto.
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