Colour my life with the chaos of trouble.

sábado, 15 de marzo de 2014

The mess I made.



A veces no todo son versos y existe la prosa y al fin y al cabo estamos desmontando el mundo de la única forma que sabemos y sin darnos cuenta estamos corriendo por ese montón de nubes pegadas a nuestros pies que quieren simbolizar algo así como nuestros sueños rindiéndose ante nuestras ilusiones, y a veces las nubes también se oscurecen. Se pueden llegar a elevar tan alto que puede que llueva sobre nuestras cabezas.

Y después llegamos a ese momento tan odiado en el que nos damos cuenta que desmontar el mundo no sirve absolutamente de nada porque ya hubo alguien anterior a nosotros que hizo lo mismo, peor y triunfó. 
Gastamos los siglos que no tenemos en comernos la cabeza de esa forma tan sobrehumana que hace que 
dejemos tantas neuronas por el camino que a veces me es tan fácil contar las que nos quedan que no debería de sentirme culpable por todas las cosas que no dejo por el camino. 

Y tenemos derecho a quejarnos, aunque constantemente quieran robárnoslo. Porque la vida es eso, algo que no está hecho a nuestra medida y tenemos que hacer todo lo posible por doblegarnos y doblegarla y hacer de ella esos guantes que encajan perfectamente en nuestras mano.

Y de repente cuando nos damos cuenta de que es justo el momento de encajar, seguramente aparecerá una tormenta torrencial que mojara todos nuestros intentos de arreglarnos la vida y afortunadamente recuerdas que tienes unos cuantos rayos de sol en el último cajón del armario. 

¿Y tú, dónde los guardas?

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