Cuando quedas la bondad colgada en la última percha del armario
y prefieres vestirte de todo lo que se habla.
Solo,
por al fin,
darles la razón.
Cuando decides tomar caminos diferentes
a los que hubieses tomado.
Solo,
por al fin,
darles la razón.
Cuando te cansas de oir la misma historia
asemejada a tu canción favorita.
Sin el favorita.
Y al final das la razón,
reescribes la historia
y curiosamente resultas,
aún,
peor.
Cuando las buenas palabras se quedan en la última balda de la estantería,
esa que ni si quiera usas,
por si a caso tuvieses algo de bondad ahí colocada.
Cuando prefieres no sonrerir,
por compromiso
y cruzas ese momento llamado
sinceridad.
Cuando integras todos los comentarios como una parte más
de tu pestañear.
Y sobre todo,
cuando llega ese momento
en el que al fin,
dais igual.
Cuando cubres tus propias espaldas,
a solas.
Cuando nadie te echa esa mano
de más cuando todo es menos.
Esa mano
que tanto,
después,
suelen reclamar.
Ese momento en el que decides
echarte a ti mismo una mano de más.
Ese momento en el que integras lo que se habla,
de ti.
Ese momento en el que falta algo más y sobran otras muchas cosas.
Ese momento tiene nombre.
Ese momento es,
SOBREVIVIR.
No hay comentarios:
Publicar un comentario