Colour my life with the chaos of trouble.

jueves, 24 de abril de 2014

Promesas reprimidas en contra de nuestras voluntades.

Setecientos treinta días buscándote por los pasillos.
Setecientos treinta días partiendome el alma en trocitos de ti.
Setecientos treinta días preguntándome donde quedaron todas aquellas promesas por cumplir.

Setecientos treinta días frenando el impulso de buscarte en plazas vacías de sentimientos.
Setecientos treinta días en manos de  veinticuatro culos de botellas que escriben tu nombre.
Setecientos treinta días quedando contigo en el limbo de Morfeo, por si a caso llegaras a olvidar quien soy.

Por si a caso llegase a olvidar quien soy.

Setecientos treinta días ensayando el proceso de asimilación.
Setecientos treinta días admirando la vida pasar.

Y tú, y esas ganas de que me la coma.

Setecientos treinta días auto-engañando al corazón. 
Setecientos treinta días sin ti.

Setecientos treinta días.
Dos años.

jueves, 17 de abril de 2014

Peta-Zetas de colores burbujean bombardeando la zona inferior de mi estomago.

Corremos,
desesperados,
por los cables invisibles que van desde tu casa
a la mía.

Hace tiempo que gasto
las horas muertas,
y las vivas,
en reinventar maneras sutiles
de devolverte el brillo ocular
y hacer de nosotros
ese orgullo que antaño profesabas
sin miedo a que te callaran.

Me pregunto dónde estará la llave perdida
que abría el baúl de los recuerdos
en el que había de todo
menos fotos.
Son tantas las formas de guardar tu sonrisa,
que a veces me parece tan imposible
olvidarla,
y que puto remedio,
que me he acabado aprendiendo todas las notas musicales
que la componen.

A veces somos tormenta,
la mejor playa
o un mar en calma.
A veces somos aire,
no somos nada,
y los segundos rompen a silencios
las manijas del reloj.

Y somos materia,
somos todo.