Colour my life with the chaos of trouble.

martes, 31 de diciembre de 2013

Y ahora, solo vomito amor.



Y quería una bañera enorme
me imagino que para que entrasen a gusto
todas sus ilusiones.
Las camas no le gustaban separadas
por eso de que los sueños es mejor tejerlos a la vez.
Las nubes cada vez se hacían más grandes
a su paso.
Por eso ahora, no para de llover.
Nos creímos baile
y se nos ha parado la música.
Aunque tengo un viejo listón
de madera.
En un cajón.

¿Y si un trozo de madera descubre
que es un violín?

Y quise que el lugar no importara
por aquello de que la compañía
es lo importante.
Me salte en media hora las dos estaciones
que preceden al verano.
Y vimos la luz del sol.
Y los rayos,
quemaron.
Me equivoqué,
dibuje líneas difusas
donde no eran.
Rompí la aguja que nos ayudaba a tejer
los sueños,
los mismos que venían junto a la cama para dos.

Tú ponías el verso,
y por eso me he hecho prosa.
Aunque, si me dejaras,
te mataría,
a fonemas.

La noche siempre cae,
considerándote
la sílaba tónica,
del último verso.


Volvió el viento,
las tormentas,
y he creado
el mayor de los desastres naturales.
Y está cabreada,
supongo,
la naturaleza.
Por jugar en su contra.

Me comí, con ansiedad
uno a uno
todos los versos que,
hablaban de ti.
Y ahora
solo vomito amor.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Menos Uno.



Una vez aseguré que escribir era lo más parecido a enamorarse que conocía. Echar todos los sentimientos en un par de frases y no ahogarse. Quizás no sepa hacer otra cosa más que esto o quizás me haya perdido en un camino que no sé si quiera a dónde lleva. Aunque esa no es la cuestión. No es eso por lo que estoy aquí, enamorándome de la palabra. No voy a ser extensa, la primera vez no se me permite. Sólo consiste en regalar frases a un grupo reducido de personas que cometerá la maldita locura de pararse a leer mis palabras. Cada uno intenta sobrevivir como puede, yo tengo 13 razones. 

¿Y tú?