Me dan pánico las agujas, las noches de domingo, el queso
fresco a dos centímetros de mis labios, los pies, las cucarachas que se atreven
a volar, las películas demasiado complicadas, el movimiento de las placas
tectónicas, la Pepsi, el exceso de tecnología, las risas vacías, los silencios
incomodos, perderos, el vacío, la inmensidad del mar, los trenes, desaparecer,
la lana y tus ojos sobre mis labios con
toda una tarde por delante.
Me vuelve loca el chocolate blanco, la velocidad, las frases
extrañas, cualquier cosa a la carbonara, leer entre líneas, las alturas, los
libros inquietantes, las taquicardias de alegría, los llantos de felicidad, las
ventanas, los aviones, la música a todo volumen, los chistes malos, los gritos de emoción, y mis labios asustados ante tus ojos con toda
una tarde por delante.
Odio el orden, los coches, las flores, el humo, la cerveza,
las complejidades, las complicaciones también por qué no, las cosas banales,
madrugar, la soledad un día especial, el negro, los relojes, el tiempo que
corre en mi contra, el café, los saltos inesperados en el tiempo, los ruidos
insoportables, las maneras perdidas, los cielos grises, las olas del mar, las
vidas que se acaban, la impotencia, la mala repartición de bienes, la política
y mis besos, desesperados, por tu espalda.
Amo el yogurt blanco, la ginebra, el verde, volar, creerme
la reina del mundo, las locuras, la tranquilidad, las contradicciones, el Nesquik,
los arcoíris, las fuentes enormes, viajar, Andalucía, los animales, el blanco y
negro, la noche, la ciencia, cumplir ilusiones ajenas, luchar, la verdad, y tu
espalda, desesperada, por mis besos.
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