Colour my life with the chaos of trouble.

domingo, 5 de enero de 2014

Katrina



Pies de plomo, sobre el mismo suelo que me regaló todos los valores que poseo en estos momentos. Hemos convertido nuestra vida en el puto huracán Katrina, y somos las Bahamas a medio paso de Florida en dos mil cinco, desbastada. Corremos en direcciones opuestas y todos nuestros caminos tienen la misma jodida dirección. El alma se nos va en medio suspiro y nos hacemos de ese tipo de musa que hace renacer una de las mejores poesías, y al final solo somos tú y yo, desde el principio de los tiempos.
Tendí a redecorarme el corazón y acabé creando algo parecido al Guggenheim.
Me dejé el ritmo métrico en el segundo cajón de la mesilla derecha de mi habitación, por eso de que es mejor irse a dormir con una asonante y tres impares sueltos.
Y soñamos con eso de renacer de nuestras propias cenizas y por un minuto te convertiste en un ave Fénix y en mitad de toda la utopía, volviste a lo que eras. Desconcierto.
Tu mente tiene la Entropía más caótica hasta el momento, incluso podríamos llamar nada a la teoría térmica de Clausius a su lado.
Necesito autorregulación como método de esperanza, parestesia. Olvidar por un momento en que situación físico-temporal nos encontramos, vencer los miedos.
Re-expresemos los patrones de ciertas consonantes específicas neuronales  que durante el sueño ofrecen un “ahí estoy” para sin más prejuicios, hacerlo realidad.
Hoy, preferí prosa.

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