Colour my life with the chaos of trouble.

miércoles, 8 de enero de 2014

¿Cuántos cojines habremos perdido en el intento de rompernos?



Fuimos dos anticiclones que se dedicaron a desbastar el mundo,
ese que construimos en trece madrugadas
y destruimos en treinta y un segundos.
Volamos por las cimas más altas
y quizás no te dieras cuenta,
de lo preciosa que eran tus alas, lejos del sol.

Como cuando mirabas para otro lado, con miedo
de que tus ojos pudieran encontrarse con algo.
Algo como mi mirada en el intento de contarte la vida.
Y al final la vida es lo que se me fue.

Digamos que podríamos equipararte a las Vegas,
perdí todos mis sentimientos en cada intento de rozarte el alma
y verás, mi vicio es a tu espalda lo que el ludópata a la puta máquina.
Y sin querer nos sentamos a ver las constelaciones
para que poco a poco, nos fueran comiendo. Una a una.
El tiempo.
Que se fue.

Y cuántos cojines habremos perdido en el intento de rompernos,
las caras.
Como Morfeo, que sin darse cuenta me buscaba a mitad de la madrugada,
aferrándose a una sola mano, a la izquierda de tus pensamientos.

No sé qué fue de la bañera grande, ni de que forma tejeremos sueños,
aguja solo había una y la rompí.
Te conté mil cuentos y me inventé mil personajes,
me escribiste la historia entera en un papel, y elegiste dos protagonistas,
al final todo salió bien, pero aún no era final.
Usaste un Staedtler 2.0 y olvidaste regalarme una goma.

Pero,

a veces me pregunto cuánto momentos habremos guardado en el segundo cajón,
inexistente, de la mesita de noche izquierda, dónde están las toallitas limpiasueños.

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