Quizás más de una vez me la jugé al negro en mi vida y sin querer me salió rojo, y al final no tuve más remedio que hacerme un cuadro en blanco y negro.
Muchos la buscan un sábado noche en la combinación de tres tristes imagenes y otros la pierden sin más en el culo de una botella, se encuentran con otra cosa y bueno, deciden llamarla desesperación.
Después tenemos a todos aquellos que veneramos la ciencia, y somos tan contradictorios que nos dejamos caer a estupidas manías, y se nos va la vida, dependiendo de ellas. No somos más que nubes asustadas ante la posibilidad de armar la mayor tormenta del siglo y ahí, conocemos a la irresponsabilidad. Decidimos pasarle la culpa a un objeto inanimado, relajando a nuestro subscociente, para volver a lo mismo.
A llover si fallamos.
¿Cuántos pasos en falso hemos dado hasta cruzar de acera para no pasar por debajo de un andamio?
Creo que los suficientes para que algunos puedan pronunciar satisfechos aquello de:
"desafortunado en el amor, afortunado en el juego".
Algunos, los mismos que tres horas más tarde os dais cuenta de que el amor, es un juego, el más serio de vuestras vidas.
Y entonces, ¿a que eres afortunado ahora?
No hay comentarios:
Publicar un comentario