Mecía el océano con su risa,
y a veces,
se podía oir el eco,
en mis pensamientos.
Me rompió una a una
todas las ideas descabelladas,
que me llevaban a abandonarle.
Y casi que se volvía imposible,
no volver.
Nos perdimos en un mar,
de tinta.
Y llevamos tantos versos escritos
como pasos has dado,
sobre mi cabeza.
Hubo un tiempo en el confundimos
eso de querer con apreciar
y después,
sin querer,
nos enamoramos.
Y lo entendimos todo.
Como si recordase otra vida,
al mirarte a los ojos.
Siento mis pasos en otra tierra
y tus llantos,
aquí,
a mi lado.
Buscando la risa,
desesperadamente.
No somos de este mundo.
Me perdí en el cuarto planeta
cuando escuché tu nombre,
y quizás no exista el quinto
y esta sea,
por desgracia,
nuestra última vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario