Colour my life with the chaos of trouble.

sábado, 3 de mayo de 2014

Un puñado de puntos contiguos y algún que otro mareo.

He caminado por nubes más grandes que el índico,
y al final todas me han llevado al mismo puto camino.
Cuesta abajo y sin frenos.
Sin corazón.

Todavía sigo gastando los tic-tac de aquel reloj
que osaste regalarme
solo para preguntarme de que coño va la vida sin ti.

He bailado tantas veces la misma canción
que ya sé de sobra que el penúltimo verso
es el que me deja sola y sin piernas que simulen caminar,
tras de mi.

He navegado por tantos mares de soledad
que creer merecer compañía es tan utópico para mis neuronas
que casi naufragan en el intento de arreglarme las cicatrices.

Y sigo interrogándome en aquel:
"¿Por qué todos se van?"
Y buscando culpa como cobijo,
hasta que no hay más cojones que asimilar que la vida es eso.

Yo me quedo,
y tu te vas.

He gastado demasiadas noches mirando el techo,
buscando explicaciones irreales en el gotelé
y al final solo he encontrado pequeños puntos contiguos,
y algun que otro mareo.

Podría decir que he aprendido,
pero no me gusta blasfemar tan a la ligera,
así que admito estar en este camino perdido,
cuesta abajo,
en el que hay de todo, menos nubes.

Pretendí empeñar mi corazón al mejor postor
y he de decir que aún lo llevo encima,
en los bolsillos,
a escondidas.

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