Una vez aseguré que escribir era lo más parecido a
enamorarse que conocía. Echar todos los sentimientos en un par de frases y no
ahogarse. Quizás no sepa hacer otra cosa más que esto o quizás me haya perdido
en un camino que no sé si quiera a dónde lleva. Aunque esa no es la cuestión.
No es eso por lo que estoy aquí, enamorándome de la palabra. No voy a ser
extensa, la primera vez no se me permite. Sólo consiste en regalar frases a
un grupo reducido de personas que cometerá la maldita locura de pararse a leer mis
palabras. Cada uno intenta sobrevivir como puede, yo tengo 13 razones.
¿Y tú?
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